22.9.10

Ya no estamos aquí

Con todas las obligaciones de la vida moderna y por culpa del típico "luego si acaso ya eso" había olvidado decir por aquí que Artículos de Viaje se ha reencarnado en una nueva página, más chula, más molona y al alcance de mucha más gente. Podéis verlo en este enlace.

Como ya podéis comprobar, pues llevamos un tiempo de nueva vida, el blog sigue siendo el mismo que era, y además hay muchas más fotos y otras cosas, no dejéis de visitarlo. Leer más...

13.4.10

Almendras neoyorquinas o el peculiar funcionamiento de los recuerdos

Como bien sabía Proust la memoria tiene mecanismos peculiares y el sabor de una magdalena bañada en te o un olor o incluso un tropezón al caminar pueden llevarte a encerrarte en una habitación acorchada (que no acolchada) y escribir unas 4.000 maravillosas páginas.

Sin llegar a la genial locura proustiana, nuestros viajes también acudirán a nuestra mente muchas veces sin esperarlo y por intrincados y primarios mecanismos del recuerdo: el sol reflejándose en un escaparate, el olor de unas flores o de una comida, el sabor de un helado como aquel de la Piazza di Spagna, una canción que escuchábamos en cierto lugar…

Les cuento esto porque hoy he tenido uno de esos chispazos de memoria involuntaria que, además, vengo repitiendo desde hace varias primaveras y que, a través de un intrincado periplo, me lleva desde allí donde esté a Nueva York.

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Intrincado porque empieza en el pequeño pueblo de mi madre, en la provincia de Alicante, donde de niño solía pasar unos días en Semana Santa (ventajas de ser hijo de profesora) y donde, según cayesen esas vacaciones móviles, podía deleitarme comiendo almendras tiernas, empachándome directamente de los árboles de este fruto seco que por éstas épocas tiene un aspecto muy distinto, su cáscara es todavía una cubierta verde blanda, y un delicioso sabor dulce con un punto amargo y verde que me encanta.

Enredarme en el mundo laboral, dejar de tener unas vacaciones dignas de tal nombre en primavera y, por tanto, de visitar el pueblo y no poder comer almendras tiernas fue todo uno, así que en las pocas oportunidades que tengo de hacerlo disfruto no solo de ese sabor campestre sino también de la consabida nostalgia de la niñez.

Años después, durante el tiempo que pasé en Nueva York solía dar grandes paseos y, frecuentemente, en mitad de estas caminatas entraba en los lujosos supermercados de Manhattan, en parte por huir del mal tiempo, en parte porque me parecían unos sitios curiosísimos y en parte por ver si encontraba algo apetitoso, barato y fácil de hacer para cenar, aunque casi nunca se daban estas tres circunstancias.

En uno de estos paseos y en un supermercado de productos de granja especialmente finolis que había por el sur de isla, cerca de Clinton Castle, encontré con sorpresa que entre la fruta de temporada había… ¡almendras tiernas! Jamás entendí por qué no se vendían en España (¿una peligrosa conjura del gremio de turroneros?) y en aquel extrapijo supermercado neoyorquino habían por fin oído mis ruegos.

Eso sí, los oyeron a un precio indecente. Sin embargo, cuando uno está fuera de casa y aun manteniendo una austeridad presupuestaria digna de una abadía cartuja comer algo inequívocamente de su tierra es una tentación demasiado fuerte. Además, por el mismo precio tenía las almendras y un viajecito nostálgico a casa. Así que pagando por ellas mi presupuesto para un día entero me compre algo así como medio kilito de almendras que saboreé con desmedido placer por las calles de Manhattan.

Lo curioso de todo esto es que a raíz del “incidente” neoyorquino las almendras tiernas ya no me traen recuerdos de mi niñez, los campos y los bancales primaverales, o al menos no sólo, sino que además y casi principalmente me hacen volver a una tarde de abril y a las calles frías, lluviosas y sobre todo ventosas de Nueva York.

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4.4.10

Un pequeño recorrido por Palencia: románico y mucho más

Como ya sabrán quienes escuchen Estamos de fin de semana, o hayan pasado por aquí hace unas semanas, estuve hace mes y medio por tierras palentinas, en una agradable excursión familiar en la que nos dejamos bastantes cosas por ver (la verdad es que el tiempo no acompañó) pero en la que, a cambio, vimos otras muchas.

San Salvador de Cantamuda bajo la nieve


Fue un recorrido de sur a norte en el que disfrutamos tanto de la naturaleza como de la arquitectura, especialmente del renombrado románico palentino, que tiene una más que justificada fama. Lo mejor fue, de todas formas, descubrir las muchas cosas que ver que tiene una provincia que creo que es de las menos conocidas de España: estoy convencido de que, si hiciésemos la prueba, no demasiados españoles sabrían situarla en el mapa.

Para empezar está la diversidad de paisajes que nos encontramos, desde los sobrios campos castellanos de la parte sur de la provincia o de la zona del Camino de Santiago, rotos aquí y allá por la línea verde del Canal de Castilla; hasta la belleza rotunda de la montaña, abundante en bosque, nieves y verde.

Paisaje con chimenea


Y por supuesto, un impresionante legado arquitectónico, con alguna de las iglesias más hermosas del España, con el propio Canal de Castilla y sus compuertas (aunque eso sea más ingeniería que arquitectura), con los preciosos ejemplos de románico perdidos por los pueblos…

La cosa da incluso para varios viajes por zonas e intereses, porque les aseguro que un fin de semana se queda corto para conocerlo todo. Así, se pueden plantear un recorrido de un par de días por el románico del Camino de Santiago, con centro en Carrión de los Condes y parada imprescindible en Frómista; otro con más naturaleza por la montaña palentina para el que Cervera del Pisuerga sería una buena base de operaciones; y, solapándose con éste, otro más alrededor del románico en esta parte norte en el que recorreríamos la zona entre la propia Cervera y Aguilar del Campoo.

Esculturas de altar de San Martín de Tours, en Frómista


Si a esto le sumamos un paisaje maravilloso, una gastronomía más que notable y algunos alojamientos tan peculiares e interesantes como el Parador de Cervera, no podemos más que aconsejarles que vayan preparando las maletas y descubran, por fin, todo lo que hay en esa provincia que tan difícil es de encontrar en los mapas.

MÁS: FOTOGRAFÍAS TOMADAS DURANTE EL VIAJE

San Martín de Tours, en Frómista.
Otras iglesias de Palencia.
Paisajes de Palencia.
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21.3.10

Viajalinks: no te beses en Dubai y porqué en moto

Volvemos tras otro de los habituales lapsos de abandono a los que tengo ya acostumbrado a este su blog y lo hacemos con esta sección de enlaces de vida fugaz pero intensa y que no retomábamos desde nada más y nada menos que diciembre, así que sin darme cuenta les estoy planteando el primer Viajalinks del año.

Empezaremos por ir a Dubai, donde la noticia de que dos británicos van a ser juzgados por el terrible delito de besarse en público ha saltado prácticamente a todas las páginas relacionadas con el turismo del mundo. Como en otros temas, Jorge Gobbi hace en su Blog de viajes un análisis que va un poco más allá.

Supongo que recordarán a mi excompañero de trabajo Fabián Barrio y su no tan loca aventura alrededor del mundo. Su página saliadarunavuelta.com está ya en marcha y va llenándola de contenido aun antes de salir. Una de las últimas cosas es un artículo en el que explica, con su habitual guasa, porqué un viaje así sólo puede hacerse en moto. Completamente de acuerdo, Fabián.

Por cierto, a Fabián creo que ya no le hace falta revisar los 21 signos que te indican si eres un viajeadicto; por el contrario sí le puede ser de utilidad (aunque no sé muy bien para qué) un artículo que explica que dejar el trabajo y lanzarte a viajar por el mundo no tiene por qué ser una locura (¿lo conocerán de algo?).

Un par de cositas más y les dejo por hoy: en el apartado de noticias curiosas que Nepal está abriendo sus puertas al turismo gay y espera captar a matrimonios de personas del mismo sexo para que celebren en el montañoso país su luna de miel.

Y en el apartado de noticias catastróficas (no porque den cuenta de catástrofes sino porque lo son en su redacción) un ejemplo, tomado de Diario del viajero de cómo una aparentemente inocua nota sobre un fenómeno natural puede ser manipulada groseramente (y probablemente sin mala intención) si en lugar de pensar las cosas nos dejamos llevar por la corriente de lo políticamente correcto: el Salto del Ángel está a punto de secarse por la sequía que vive Venezuela y, mientras en el primer párrafo se nos cuela la morcilla de culpar al cambio climático, un poco más adelante resulta que la culpa es de el Niño, un fenómeno natural cíclico y más que conocido.

Para compensar un poco a los compañeros de Diario del Viajero pueden leer esta concisa pero ajustada e interesante nota sobre uno de los sitios más peculiares de Roma: las catacumbas de San Calixto.
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7.3.10

Mis fotos: Paisajes de Palencia

No he tenido tiempo de escribir nada todavía sobre el viaje a la provincia de Palencia que hicimos hace un par de semanas, del que ya hablamos, eso sí, en el Estamos de fin semana correspondiente.

Mientras escribimos algo y tratamos el resto de fotos hechas (todavía queda mucha iglesia por ahí, os dejo un set con las fotos de paisajes que hice en esos tres días.


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25.2.10

Él sí va a hacer ese viaje que los demás no nos atreveremos a soñar

Hoy he estado comiendo con mi compañero, al menos por unas horas más, Fabián Barrio, que este fin de semana dejará la empresa en la que hemos trabajado juntos durante los últimos 20 meses (más o menos) y en la que él llevaba mucho más.

Cuando supe que se iba lo lamenté por varias razones: es un tipo que trabaja bien, con el que la oficina es más divertida y estimulante y, sobre todo, que me descubría gloriosos restaurantes como el indescriptible “chino cochino”. Pero también pensé que si abandonaba LD es que tenía un proyecto muy interesante entre manos.

Me quedé corto, miren miren:



Supongo que el vídeo les llamará la atención por su personal factura y por el tremendo viaje que anuncia, nada más y nada menos que dos años para recorrer cinco continentes, unos 100.000 kilómetros en moto y muchos días para conocer aquello que le guste o que le llame la atención.

El pequeño discurso de seis minutos ya deja entrever el brutal grado de preparación que tiene la aventura, pero si tuviesen la oportunidad de hablar con él les aseguro que se quedarían poco menos que boquiabiertos con la cantidad de raciocinio que se está aplicando en esta locura: prácticamente no hay situación que no se haya pensado o eventualidad que no se haya preparado.

Pero lo mejor de todo es que nos lo va a contar, a través de su flamante página Salí a dar una vuelta (en la que escribirá y colgará fotos y vídeos de forma compulsiva) y también por Facebook, Twitter e incluso a través de móvil si alguien se anima.

Y yo, que después de 20 meses y algunas comilonas empiezo a conocerle, les puedo garantizar que va a ser muy muy divertido y muy muy interesante.

No dejen de seguirle, sobre todo si pueden soportar la envidia de ver como alguien hace esa increíble y maravillosa locura que los demás no nos atreveremos a hacer jamás.

Y por supuesto… ¡buen viaje Fabián!
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18.2.10

La publicidad “sexy” llega al turismo

Desde luego no es la primera gran valla publicitaria “sexy” que nos hemos encontrado en Madrid, anuncios de moda o colonias nos han ofrecido imágenes con un erotismo más o menos soft, pero erotismo al fin y al cabo. Sin embargo, creo que sí es la primera vez que veo uno de esos anuncios que tiene a la vez cierto componente sexy y está orientado al turismo, en este caso a los hoteles:

Anuncio de Destinia en la Puerta del Sol


Se trata de una de esas lonas que cubren un edificio mientras se rehabilita o se pinta su fachada y que son bastante rentables para las comunidades de vecinos. Estaba colocada hace unas semanas (no sé si sigue allí) en la madrileña Puerta del Sol y anunciaba, de un modo un tanto peculiar, los hoteles que se pueden reservar a través del portal Destinia.

La imagen no es muy buena (la tomé con el móvil y, además, era ya algo tarde y la luz no muy buena) pero si se fijan, y sobre todo si hacen clic y amplían, verán que el anuncio muestra una serie de supuestas habitaciones de hotel en las que están ocurriendo algunas cosas un tanto fuera de lo común.

Obviamente, cuando hablo de erotismo no me refiero a que haya señoritas y señores de buen ver medio desnudos o al menos poco vestidos, que los hay, sino a las imágenes en las que se mezcla cierta dosis de humor con situaciones que no dejan de tener una evidente contexto sexual.

Sea por una cosa o por la otra, les garantizo que todo el mundo en la Puerta del Sol se paraba a ver el anuncio, así que más allá de que nos pueda gustar más o menos o que nos parezca más o menos oportuno sí que se diría que cumplía el primer requisito de un anuncio: llamar la atención.

¿Y a ustedes les gusta?
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14.2.10

Las Hoces del Duratón y el peligro de estar tan cerca

Estuve hace unos días dando una pequeña vuelta por las Hoces del Duratón, el típico sitio del que le han hablado a uno miles de veces y que no visitamos de tan cerca que está: a poco más de 100 kilómetros de Madrid uno piensa que siempre habrá tiempo de acercarse.

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Finalmente, “obligado” por los compromisos de Estamos de fin de semana no pude postergar más el viaje y me arrepentí… de no haber ido antes.

Y es que las Hoces del Duratón no son sólo un lugar muy bello, fácil de visitar, que nos ofrece un espectáculo natural imponente y un privilegiado observatorio de aves rapaces, sino que además están rodeadas de pueblos más que interesantes como Sepúlveda, justo al lado, o Pedraza, un poco más allá pero muy cerca.

Nuestra visita a las Hoces fue un poco menos detallada de lo que me habría gustado, pero ese es el peaje que hay que pagar por viajar con una pequeña de tres años, un peaje que se ve recompensado, eso sí, por la maravilla con que los niños disfrutan, aunque sea unos pocos segundos, de cualquier cosa.

El caso es, y esto sí me parece importante señalarlo, que las Hoces resultan un muy buen lugar al que ir con los pequeños de la casa: la Senda de los dos ríos, una de las que sale de Sepúlveda, tiene un recorrido de longitud razonable (unos cinco kilómetros), sin dificultades ni peligros muy destacables más allá de algún tramo en el que hay que ir de la mano y con cuidado; además, nos ofrece algunas panorámicas preciosas de los cañones y nos acerca a la fauna salvaje del lugar, o al menos a una impresionante colonia de buitres leonados que pueblan las paredes de la hoz y cuyo vuelo, sólo unos pocos metros por encima de nuestras cabezas, es un espectáculo capaz de mantenerte hipnotizado y con el cuello tieso incluso en un frío y ventoso día de invierno.

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Y luego, por supuesto, a reponer las fuerzas con una buena comida y muy especialmente con el cordero de la zona, no voy a decir que famoso en el mundo entero porque quizá no lo sea, pero tengan por seguro que debería serlo.

Sepúlveda tiene buenas opciones para disfrutar de esta deliciosa carne y si alguien quiere ir un poquito más lejos, sólo un poquito, puede acercarse a la Posada del Duratón, en Sebúlcor, de la que hablamos en Estamos de fin de semana (incluso sorteamos una estancia romántica para éste San Valentín) y que es una excelente opción para comer y dormir de la que hablaré más detenidamente más adelante.

En definitiva, una zona excelente para una excursión de fin de semana, muy cerca de Madrid y con muchos atractivos y muchas posibilidades, así que no sean tan tontos como yo: no dejen de ir por estar tan cerca.


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2.2.10

De Palas de Rey a Arzúa o la muerte es un cuarto piso

Nuestra tercera etapa del Camino de Santiago fue, con mucho, la más dura de las cinco que hicimos, de hecho la paliza fue de tal calibre que al acabar el día y más muerto que vivo logré enfocarme en un único pensamiento positivo: "Si he superado el día de hoy esto está hecho".

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Y es que el “paseo” entre estas dos Palas de Rey y Arzúa es de 30 kilómetros de nada, es decir, cuando los días anteriores me sentía morir al final de los 25 que veníamos recorriendo todavía me quedaban otros 5.000 metros de “diversión a gogó”.

Hay que añadir, además, que la etapa no sólo era más dura por su longitud, sino que tenía un perfil mucho más abrupto que las anteriores, es decir, las subidas y las bajadas eran constantes y las piernas sufrían lo suyo, especialmente las rodillas, que me amargaban sobre todo a la hora de descender hasta que, en un rapto de racionalidad y por 12 euros de nada, me compré una rodillera que me alivió bastante y que se convirtió en compañera inseparable el resto del camino.

Lo peor, no obstante, no fue eso sino llegar a Arzúa y descubrir, sobrecogido de espanto y dolor, que la pensionzucha en la que dimos a parar estaba arteramente situada en un cuarto piso sin ascensor: las escenas de James Stewart subiendo el campanario de la misión en Vértigo, una auténtica nadería comparado con lo que pasé yo allí.



Además, tampoco el paisaje durante el día fue tan espectacular como en los anteriores, aunque por supuesto siguió habiendo rincones preciosos y encantadores tramos de bosque en los que, eso sí, el eucalipto empezaba a acaparar por completo el protagonismo frente a los bosques de roble y castaño por los que habíamos pasado antes.

Y aunque me está saliendo el post un tanto quejoso, hay que decir que no todo estuvo tan mal, al menos la comida fue excelente en el ruidoso y un tanto destartalado Mesón Ezequiel de Melide, con un pulpo difícil de olvidar que ingerimos en las cantidades industriales que la ocasión requería.

Además, y para mi placentera sorpresa el dolor que el día anterior me había machacado el tobillo prácticamente desapareció durante esta tercera etapa, pasando a ser sustituido, eso sí, por una tortura generalizada desde los pies hasta el pelo que se agudizaba al descansar un rato y que me hacía dar los primeros pasos tras cada parada al más puro, marcial y heroico estilo Chiquito de la Calzada. Una elegancia british de anuncio de Burberry que ya no abandoné hasta dos o tres días después de acabar.

Por otra parte, el día terminó con las primeras gotas del Camino cayendo justo cuando llegamos a Arzúa, donde nos salvamos del chaparrón por unos minutos. De alguna forma el tiempo nos quiso decir de que ya habíamos andado tres días bajo un sol primaveral y era hora de recordarnos que estábamos en Galicia… y de avisarnos de lo que se nos venía encima en lo que nos quedaba.
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13.1.10

El espectáculo del barroco de Braga y el Bom Jesus

Braga es probablemente una de las ciudades más bonitas de todo Portugal, pero si no lo fuera valdría la pena visitarla por la maravilla que tiene en su afueras, uno de esos lugares impresionantes y hermosos que el viajero recuerda mucho después de haberlo visitado: el Bom Jesus do Monte.

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Se trata de un santuario situado en lo alto de una colina desde la que se tienen unas espléndidas vistas de Braga, pero lo mejor es la bellísima escalera barroca por la que ascendemos hasta llegar a la explanada en la que se encuentra la iglesia en sí; una maravilla de muchos tramos con estatuas y fuentes de un granito viejo y como húmedo, en la que cada rellano es una agradable sorpresa.

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Además, a distintas alturas vamos encontrando unas pequeñas cuevas en cuyo interior unas figuras representan escenas de la pasión de Cristo, no especialmente hermosas pero que le dan un tono y un sabor más local y cercano al conjunto.

La iglesia propiamente dicha no es especialmente monumental ni bella, sí es bonita en su exterior pero no demasiado en su interior. La verdad es que después del esfuerzo físico y la delicia artísticas de la escalera quizá uno espera algo un poco más llamativo, pero es que no es fácil estar a la altura del empinado espectáculo previo.

Otro ingrediente de la visita es un elevador pensado para evitar la fantástica escalera, cuyo uso sería imperdonable de no ser porque es el típico trenecillo de cremallera que también tiene su propio encanto. Además, fue el primero de este tipo que se puso en marcha en toda la península ibérica, allá por 1882.

Recomendación importante: vayan por la tarde, con la luz del sol dorando la escalera, es toda una experiencia.

Y además, Braga

Por si esto no fuese suficiente, a los piés del Bon Jesús está Braga, con su casco antiguo muy bien conservado y sus iglesias de espléndida fachada barroca, palacios, estrechas calles y recoletas plazas.

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Y es que la parte vieja de la ciudad es uno de los núcleos urbanos mejor conservados de Portugal y quizá también uno de los más amables para el turista: calles peatonales o de escasísimo tráfico por las que es un placer pasear, buenas tiendas, agradables cafeterías y restaurantes…

En definitiva, una doble visita que no pueden perderse si están por el norte de Portugal. Por cierto, no dejen de ir al norte del país vecino, es un lugar espléndido para unas vacaciones.

PD.: Un último consejo: si van a Braga en verano aprovechen para cenar en alguna de las cafeterías que hay en la Avenida Central, que en realidad es una plaza ajardinada donde está el ayuntamiento y con unos soportales en los que estará en la gloria contemplando la impresionante fachada barroca de la Basílica dos Congregados.

MÁS: Vea mís fotos del Bom Jesus y Braga.
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27.12.09

La ría de Urdaibai o de cómo la buena vida se vive despacio

Una de las cosas que más me llamó la atención en el viaje que hice semanas atrás a Urdaibai (y del que lamentablemente no he podido contarles nada por aquí hasta ahora) fue el ritmo pausado y bello que la ría imprime a todo el paisaje y, se diría, a la vida de los que la rodean.

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Por supuesto, la ría es hermosa en si misma, un cauce amplio por el que paseamos la mirada con placer, que nos transmite tranquilidad, nos envuelve y al mismo tiempo nos ofrece una perspectiva lejana, un horizonte marino e infinito.

Pero lo mejor es la posibilidad de mirarla durante horas y casi en cada momento encontrar un cambio, bien por la luz del sol, por el rápido camino que recorren las nubes sobre ella o por el incesante juego de las mareas, la cuestión es que poco a poco, de forma imperceptible pero imparable, el paisaje cambia ante nuestros ojos y lo que ahora es una larga lengua de arena bañada por el sol en un rato se convierte en un recodo cubierto de un agua gris que refleja las nubes que la cubren.

Está claro que lo mejor para conocer la ría y paladearla es pasear por ella, pero si nos pilla la marea alta o si vamos, como casi siempre, algo justos de tiempo no será mala cosa que nos acerquemos a algunos miradores privilegiados, como la pequeña isla de Txatxarramendi, una mancha verde en medio del cauce.

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Tiene Txatxarramendi un puente con una valla metálica blanca y farolas a juego, todo en un estilo como de principios del siglo pasado y con un punto decadente. El puente y ese ser isla o no dependiendo del momento de la marea me recordaron a La Toja, de la que sería un versión diminuta pero también encantadora.

Además, también tuvo su hotel lujoso años atrás, al que venían familias de Bilbao y gentes de mal vivir (pero que vivían muy bien) como toreros, futbolistas o boxeadores. Hoy el hotel ya no está (fue derruido décadas atrás) y su lugar ha sido reconquistado por el espeso encinar que es una de las peculiaridades de este y otros rincones de Urdaibai.

Desde Txatxarramendi lo mejor es mirar al norte y disfrutar de la desembocadura de la ría, coronada por la isla de Ízaro que termina de darle un toque especial al limpio y hermoso paisaje.

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Otro lugar privilegiado para disfrutar de la ría es Mundaca, desde el último rincón de su Atalaya (la peculiar "plaza mayor" del pueblo al borde del mar), con la famosa ola a nuestras espaldas y prácticamente toda la larga desembocadura frente a nosotros, con la posibilidad de contemplar, si el día es claro, hasta el límite sur de Urdaibai, marcado por los montes Goroño y Astoaga.

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Allí nace el Oca, el pequeño río que está muriendo junto a nosotros y que, junto con las mareas, el sol, el viento y las nubes, configura el paisaje con el que nuestra mirada se está deleitando.

Y no olviden mirar despacio, sin prisas, que es como se vive (y se disfruta) en Urdaibai.

MAS
Mis fotos de la naturaleza enUrdaibai en Flickr.
Mis fotos de Mundaca, Bermeo y otros pueblos de Urdaibai en Flickr.
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14.12.09

Viajalinks: aerolíneas y maletas, la Antártida, grandes árboles y el pasado de Disneyword

La selección de links que les ofrezco en esta ocasión incluye algunas cosas prácticas, algunas galerías de fotos para su deleite y sorpresa y, casualmente, otra referencia al turismo espacial, que cada día ocupa más espacio en los medios (y eso que en realidad todavía no han empezado los viajes).

Pesos, tamaños y medidas del equipaje en los aviones
Ya escribí hace tiempo sobre el tamaño del equipaje de mano en distintas aerolíneas y es un post al que entra gente con cierta frecuencia a través de Google y otros buscadores, así que ya que hay un interés vivo en el tema me parece muy oportuno recomendarles Luggage Limits, una web que se dedica precisamente a contarnos las limitaciones de equipaje de aerolíneas y aeropuertos y que nos permite hacer consultas de una forma muy sencilla.

Vía Diario del viajero
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Con “eso” se llegará al espacio: Virgin Galactic ya tiene aeronave

Un aeronave (no me sale llamar a eso “avión”) que fue presentada hace unos días en California y que ha de llevar a los turistas no sé si exactamente al espacio (creo que la frontera espacial no está muy clara) pero sí a un peculiar territorio: el de la gravedad cero, aunque sólo sea por seis minutos.

Así era Disneyland en los 50 y los 60
Una peculiar y sorprendente galería de fotos de Disneyland en los años 50 y 60, curioso como han cambiado casi todo menos el hecho de que los muñecos tamaño natural ya daban más miedo y mal rollo que otra cosa.

Los árboles más altos del planeta
Y otra galería de fotos, en este caso de “las cosas vivas más altas del planeta”: secuoyas en California (al menos las únicas en las que indica de donde son están en el Paque Estatal Prairie Creek Redwood de ese estado americano). Realmente, a veces la naturaleza es sorprendente y, disculpen la expresión, acojonante.

Los 10 destinos para el 2010, según Lonely Planet
Un listado con los que serán, al menos según la editorial especializada en viajes Lonely Planet, los 10 grandes destinos turísticos para el próximo 2010 (¡para el que sólo quedan 16 días!). La lista está encabezada, y no sé si esto es sorprendente o no, por El Salvador, seguido por Alemania y Grecia. España no está pero sí nuestros vecinos: Marruecos en quinto lugar y Portugal en el octavo.

Celebrar el fin de año… ¡en la Antártida!
La propuesta viajera más absolutamente fastuosa y excesiva para fin de año: un vuelo de Sidney a la Antártida tras el que recibir al 2010 en pleno continente helado escuchando a una banda de jazz… ¿se imaginan algo que matase más de envidia a nuestros amigos y familiares?

Vía Globedia.
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7.12.09

Día de niebla de Portomarín a Palas de Rei

Desde el interior del bar en el que nos tomábamos un café y los correspondientes bollos el segundo día de nuestro Camino parecía de lo más amenazante: húmedo, neblinoso y, aparentemente, con la lluvia como una posibilidad cercana.

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Así salimos de Portomarín, un tanto preocupados por lo que podría depararnos la climatología y, justo es decirlo, también con un ojo puesto en mi tobillo (lo que son las cosas, ya no recuerdo si era el derecho o el izquierdo) que venía doliéndome desde la tarde anterior y amenazaba con complicar bastante el camino.

La etapa del día debía de llevarnos desde Portomarín a Palas de Rei (unos 25 kilómetros), además había un punto intermedio de importancia: llegar a Ventas de Narón a eso de las 12 para poder hacer desde allí mi conexión con el Estamos de fin de semana de esRadio.

Íbamos, por tanto, mirando al cielo, a mi pie y con prisa, malos ingredientes todos, aunque muy pronto empezamos a disfrutar del paisaje, pues al poco de salir de Portomarín y justo tras cruzar el Miño nos internamos en uno de los tramos más bonitos de todo el Camino, de hecho, en mi recuerdo se conserva como el más hermoso.

El sendero a seguir tomaba una pronunciada pendiente y se internaba en un bosque de grandes árboles viejos, sobre todo robles y castaños. La niebla era muy espesa y lo cubría todo con una capa de irrealidad; la humedad le daba al verde de hojas, plantas y musgos una intensidad y una saturación poco menos que increíbles.

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El bosque nos envolvía, el paisaje resultaba mágico.

Así estuvimos andando, peleando con la feroz cuesta y con la prisa y parando lo justo para sacar alguna foto y empaparnos de la naturaleza que nos rodeaba.

Unos kilómetros más adelante, más o menos una hora después, fuimos dejando atrás el bosque y los prados se abrían a nuestros lados completamente cubiertos de niebla, dejándonos ver sólo la silueta, poco menos que fantasmal, de algún árbol solitario.

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Y un poco más allá dejamos también la niebla atrás, hecha una espectacular nube en el horizonte y nos dimos de bruces con un día soleado, en el que acabamos pasando casi calor.

Una vez solventado el trámite radiofónico, no sin llegar con cierto agobio al punto prefijado, nos tomamos lo que restaba de etapa con algo más de tranquilidad, comimos en un pequeño restaurante al borde del camino y llegamos a Palas de Rei con tiempo para descansar (sobre todo un servidor que tenía el tobillo como un higo) y para darnos después una estupenda cena.

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Ya habíamos hecho dos etapas y andado unos cincuenta kilómetros, las agujetas más espantosas de mi vida habían llegado para quedarse pero seguíamos adelante.

MÁS
Mis fotos de paisajes en el camino en Flickr.
Mis fotos de los pueblos en el camino en Flickr.
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19.11.09

Hoteles que me gustaron: El Molino de Alcuneza

Si habitualmente vinculamos el turismo rural con cierto ambiente y un determinado tipo de alojamientos con encanto, después de conocer el Molino de Alcuneza empezaremos a vincularlo también con otra cosa: el lujo o unos servicios propios de un hotel urbano de primera línea.

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Eso sí, por lo que se refiere a su ubicacion más rural no puede ser: el pequeño hotel está en Alcuneza, un minúsculo pueblecito muy cerca (a unos tres o cuatro kilómetros) de Sigüenza, la estupenda villa de Guadalajara de la que ya hemos hablado por aquí en alguna ocasión.

Esto lo hace estar a poco más de una hora de Madrid y ser, por tanto, un lugar ideal para un fin de semana desde la capital.

El Molino de Alcuneza tiene ya cierta solera: lleva abierto unos quince años y eso es mucho tiempo dentro de un mercado como el turismo rural que, aunque hoy por hoy se ha desarrollado mucho y bien, es más reciente de lo que en ocasiones recordamos. Desde entonces ha sido un negocio familiar llevado por padres e hijos pero con criterios muy profesionales, es decir, la gestión no es como la de la pensión de la tía Paca, pero el trato sí, en el mejor de los sentidos.

Instalaciones

El hotel está compuesto por dos edificios: el primero es el original, que data nada más y nada menos que del S XV y fue restaurado en 1994. Tiene nueve habitaciones que coinciden bastante con lo que se espera de un hotel rural de este estilo: decoración personal y cuidada, un ambiente cálido…

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Además, las zonas comunes también se encuentran en esta área: un gran salón – bar en el que relajarse con una copa y el comedor en el que destaca la presencia del antiguo molino harinero que todavía se pone en marcha cuando el río lleva la suficiente agua.

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El otro edificio es mucho más moderno, se construyó hace unos pocos años, y tiene siete suites y una gran suite, todas decoradas y concebidas con una idea más moderna, quizá un punto más fría y menos personal pero igualmente cuidada y con niveles de confort todavía más elevados.

Lo bueno de esta peculiar concepción doble es que permite al cliente elegir qué le apetece: el ambiente más personal y más “rural” del edificio original o el más moderno y “estiloso” del nuevo, todo en un entorno campestre, relajante y muy lejano al bullicio de la gran ciudad.

Algún lujo más

Lo mejor de la ampliación del hotel es que ha permitido dotarlo de algún servicio extra que los clientes realmente apreciarán (aunque yo no tuve tiempo de disfrutarlo). Me estoy refiriendo, sobre todo, a la pequeña pero deliciosa zona de spa, que incluye sauna, baño turco, un fantástico jacuzzi para dos o tres personas e incluso una zona de masaje atendida por una profesional.

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En definitiva, y como les contaba al principio, el Molino de Alcuneza es una peculiar mezcla de ideas y estilos cuyo resultado final es un hotel de bastante calidad que ofrece a sus clientes un poco más de lo que es habitual encontrar incluso en la banda alta del turismo rural.

Una opción muy interesante para escapar un fin de semana de la locura de Madrid, para un encuentro de empresa (muy habituales según me contaron) y, por supuesto, para conocer una comarca con lugares muy interesantes como la propia Sigüenza, las Salinas de Imón o Atienza.

MÁS
Web del hotel Molino del Alcuneza.
Mis fotos del hotel en Flickr.
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